Dos obispos, 13 sacerdotes y 2 seminaristas se encuentran encarcelados en Nicaragua

1
47

San José, 2 ene (EFE).- Dos obispos nicaragüenses -entre ellos monseñor Rolando Álvarez, condenado a más de 26 años de prisión-, 13 sacerdotes y dos seminaristas están encarcelados en Nicaragua, en medio de tensiones entre el Gobierno de Daniel Ortega y la Iglesia católica, según un informe independiente divulgado este martes.

La lista, elaborada por la abogada e investigadora nicaragüense exiliada Martha Patricia Molina, autora del estudio ‘Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?’ y que da seguimiento a esos casos, indica que además de Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la diócesis de Estelí, ambas en el norte de Nicaragua, guarda prisión monseñor Isidoro Mora.

Mora, obispo de la diócesis de Siuna, en el Caribe de Nicaragua, fue detenido el 20 de diciembre pasado junto a los seminaristas Alester Sáenz Centeno y Tony Palacios, un día después de orar durante una homilía -transmitida a través de redes sociales- por el obispo Álvarez, condenado en febrero de 2023 a más de 26 años de prisión por delitos considerados traición a la patria tras negarse a abandonar su país.

Después de la detención del obispo Mora y de los dos seminaristas, la Policía de Nicaragua y civiles armados arrestaron a 15 sacerdotes, de los que dos han sido liberados, según el reporte de la investigadora.

De los 13 sacerdotes privados de la libertad, 10 pertenecen a la Arquidiócesis de Managua, Masaya y Carazo, que dirige el cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes.

Los curas que se encuentran encarcelados son Pablo Villafranca, canciller de la Curia Arzobispal de Managua; Carlos Avilés, vicario general de la Arquidiócesis de Managua; Héctor Treminio, tesorero de la Arquidiócesis de Managua; y Silvio Fonseca, vicario de Familia, Niñez y Juventud de la Arquidiócesis de Managua y director del Instituto Juan Pablo II.

También los sacerdotes Miguel Mántica, Raúl Zamora, Ismael Serrano, Mykel Monterrey, Gerardo José Rodríguez, y Jader Hernández, todos de la Arquidiócesis de Managua.

Los otros tres sacerdotes detenidos son Fernando Calero, de la diócesis de Matagalpa; Marco Díaz Prado, de la diócesis de León y Chinandega (noroeste); y José Gustavo Sandino Ochoa, de la diócesis de Jinotega (norte).

Los sacerdotes Óscar Escoto y Jader Guido, ambos de la diócesis de Matagalpa, fueron liberados horas después de haber sido detenidos, según el informe.

En la víspera, el papa Francisco expresó su «preocupación» por la detención de los sacerdotes católicos en Nicaragua y pidió que «se busque siempre el camino del diálogo» para superar los problemas.

Las relaciones del Gobierno de Ortega y la Iglesia católica viven momentos de gran tensión, marcadas por la expulsión y encarcelamiento de sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas y la suspensión de relaciones diplomáticas con el Vaticano.

En agosto pasado Ortega ordenó la disolución en Nicaragua de la Compañía de Jesús, los jesuitas, orden a la que pertenece el propio papa Francisco, además de expropiar todo su patrimonio.

Meses antes, el pontífice tildó de «dictadura grosera» al Gobierno nicaragüense en una entrevista con Infobae, señalando «un desequilibrio de la persona que dirige» el país centroamericano, tras la condena de monseñor Álvarez.

El 18 de octubre el Gobierno nicaragüense excarceló a 12 sacerdotes y los envió al Vaticano tras un acuerdo con la Santa Sede, aunque entre estos no estaba el obispo Álvarez, que se niega a abandonar el país.

Antes, el 9 de febrero, las autoridades excarcelaron a otros 8 sacerdotes y los enviaron a Estados Unidos, como parte de 222 excarcelados políticos nicaragüenses.

Nicaragua atraviesa una crisis desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las elecciones de noviembre de 2021, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión.

San José, 2 ene (EFE).- El Gobierno de Nicaragua divulgó este martes en Managua fotografías del obispo nicaragüense Rolando Álvarez, quien fue condenado en febrero de 2023 a 26 años y 4 meses de prisión, despojado de su nacionalidad y suspendidos sus derechos ciudadanos de por vida por delitos considerados de traición a la patria tras negarse a abandonar su país.

Las imágenes fueron divulgadas el mismo día en que Estados Unidos exigiera al presidente nicaragüense, Daniel Ortega, que libere «inmediatamente» a Álvarez, de 57 años, obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la diócesis de Estelí, ambas en el norte de Nicaragua.

El pronunciamiento de EE.UU. se da cuando el obispo lleva más de 500 días encarcelado y justo un día después de que el papa Francisco, tras el rezo del primer Ángelus del año, expresara su «preocupación» por la detención de sacerdotes católicos en Nicaragua.

«Hoy martes 2 de enero de 2024 se realizó revisión médica a Rolando Álvarez Lagos con el doctor Yesser Rizo (médico internista), en presencia de los comisionados generales de nuestra Policía Nacional: Zhukov Serrano y Luis Barrantes. Inició la atención médica a las 3:25 pm (21:25 GMT) y concluyó a las 3:40 pm (21:40 GMT)», indicó el Ejecutivo nicaragüense en una nota de prensa.

Serrano es subdirector y jefe de la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional, y Barrantes fue jefe de la delegación policial del departamento de Matagalpa, donde está ubicada la diócesis que preside Álvarez.

El Gobierno de Nicaragua detalló los resultados de los signos vitales del jerarca, quien luce bajo de peso: Presión arterial 120/60; frecuencia cardíaca, 84; saturación de oxígeno, 99 %; ritmo cardiaco, 88.

«Durante la atención médica, Rolando Álvarez Lagos expresó que se siente bien y se mantiene realizando ejercicios», según la nota.

Por su lado, el médico informó, según el Gobierno, que los signos vitales y estado de salud del obispo encarcelado «están bien».

Las autoridades explicaron que «no se le realizó exámenes de sangre porque había ingerido alimentos».

En su comunicado, Estados Unidos cuestionó las condiciones de detención de Álvarez, quien se encuentra recluido en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocida como la cárcel La Modelo, a las afueras de Managua.

En concreto, el Departamento de Estado criticó que se haya mantenido al religioso en aislamiento, el bloqueo de cualquier verificación independiente de su estado de salud y que se hayan difundido desde el Gobierno videos y fotografías que solo «aumentan las preocupaciones sobre su bienestar».

En diciembre, después de que el Ministerio de Gobernación (del Interior) difundiera unas fotografías, el activista nicaragüense Juan Carlos Arce, uno de los abogados defensores del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, consideró que el obispo era «víctima de torturas».

En febrero de 2023, Álvarez fue condenado a 26 años y 4 meses de prisión, despojado de su nacionalidad, y suspendidos sus derechos ciudadanos de por vida, por delitos considerados de traición a la patria.

La condena contra el alto jerarca fue dictada un día después de que rechazase subirse a un avión que lo iba a llevar, junto con otros 222 excarcelados políticos nicaragüenses, hacia Estados Unidos, lo que provocó la indignación de Ortega, quien en cadena nacional lo calificó de «soberbio», «desquiciado» y «energúmeno».

Álvarez es el primer obispo arrestado, acusado y condenado desde que Ortega retornó al poder en Nicaragua en 2007, tras coordinar una Junta de Gobierno de 1979 a 1985, y presidir por primera vez Nicaragua de 1985 a 1990.

Las relaciones del Gobierno de Ortega y la Iglesia católica viven momentos de gran tensión, caracterizadas por la expulsión y encarcelamiento de sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas, y la suspensión de sus relaciones diplomáticas.

Los comentarios están cerrados.